“The Elder Scrolls II: Daggerfall”, lanzado en agosto de 1996 para PC, es el juego que cuenta con la mayor superficie jugable, 163.492 km2, prácticamente como dos extensiones del Reino Unido.
Las superficies grandes son importantes porque proporcionan a los jugadores mucho espacio para explorar, pero conviene no pasarse.
Pete Hines, viceprecidente de relaciones publicas y marketing de Bethesda (la empresa que comercializa los juegos “Elder Scrolls”) considera que quizá “Daggerfall” era demasiado extenso: “La razón por la que hemos decidido cambiar y dar a nuestros jugadores un mundo más pequeño, aunque todavÃa enorme comparado con prácticamente cualquier otro juego, es que hemos preferido perfeccionar otras cosas y darle mayor profundidad a nuestros personajes”.

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